El aeropuerto, predecible. Cojo el bus 152 al centro. 5000 VND. Tengo 4.000 VND suelto y el resto muy amarrado. Salgo a pedir cambio. Vuelvo. El bus ha marchado. Cojo otro bus 152. 5.000 VND. Nooo. Ahora son 10.000. ¡Pero qué cachondeo es éste! ¿Qué pasa que el anterior era Happy Hour? Yo pago 5000. Luego entiendo que por la maleta son otros 5000. En mi caso al ser mochila, don't worry!!
Ahora sí, llego a Ben Than Market. ¡Dioooos! Pero que locura de motos. Mil millones de motos, pa todos lados, sin orden ni concierto. Camino hasta mi hostel. Me instalo. Salgo a cenar y tomar una cerveza con Share y Pauline, recién llegados al hostel también.
Al día siguiente recorremos Saigón! A destacar, por encima de todo: el truño-pagoda que dice la guía que hay que visitar. La ciudad no parece nada del otro mundo. Me recuerda un tanto a Santiago de Cuba, esto es igual de tropical. Por supuesto, Santiago tiene más encanto.
Saigón fue la última ciudad en caer. Lo hizo el 30 de Abril de 1975 (los que me conocen bien saben que esta fecha la he puesto de memoria). Los yankies habían iniciado su retirada en 1973 y quedó el ejército del sur luchando solo. Se metieron en la guerra, que curiosamente nunca declararon, en 1965, en su cruzada por salvar al mundo del comunismo. Para ello no dudaron en recurrir a la guerra química de manera atroz. El museo de la guerra da buena fe de bosques arrasados, hombres, mujeres y niños quemados, niñas y niños con graves deformaciones nacidos muchos años después. Por supuesto, todavía estamos esperando una disculpa.
Esta batalla, la pierdo. Saigón me gana. No le encuentro nada interesante, es estresante. Puede que esperara algo como Shangai. Y la comparación no me deja ver otra realidad. ¿Qué coño hago aquí?
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